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miércoles, 7 de abril de 2010

TORRIJAS

Ya sé que las torrijas son un típico dulce de Semana Santa y que, desafortunadamente para muchos, ésta acabo ayer, aun así no quiero dejar de obsequiaros con la receta puesto que, si apetecen, por qué no cocinarlas en cualquier otro momento...

Ingredientes:
                            
Pan duro
Leche
Huevo
Aceite de oliva
Azúcar
Canela

Elaboración:

Se corta el pan en rodajas, ni muy gruesas, para evitar que queden demasiado esponjosas por dentro, ni muy finas, para evitar que se rompan.
En un bol con leche se ponen en remojo las rebanadas de pan de manera que se empapen bien con la leche. A medida que el pan va absorbiendo la leche se va añadiendo más.
A continuación se baten un par de huevos, o más, en función de la cantidad de pan que tengamos, y se pasan las rebanadas de pan, bien empapadas en leche, al huevo.
Se rebozan bien en huevo y se pasan a la sartén en la que, previamente, habremos calentado muy bien el aceite de oliva.
Se fríen las rebanadas de pan y las retiramos a un plato con una servilleta de papel de cocina, a fin de que ésta absorba el excedente de aceite.
Preparamos un plato con azúcar y otro con canela.
Una vez hayamos eliminado el aceite sobrante, se pasan las rebanadas de pan, primero por el plato de azúcar y luego por el de la canela.
Torrijas listas para tomar!!

Esta sería la receta más sencilla para elaborar unas exquisitas torrijas de Semana Santa pero, como toda receta, admite variaciones.
Aquí os apunto algunas de ellas para que toméis la que mejor os parezca o las pongáis todas en práctica y os quedéis con la que os resulte más gustosa.

  • Previamente a empapar las rebanadas de pan en la leche, ésta puede hervirse con una ramita de canela y una peladura de limón. El resto de la elaboración es la misma.
  • También puede realizarse la receta con pan bimbo, en lugar de pan de barra.
  • Otra opción es mezclar la leche con el huevo, a razón de un huevo por cada vaso de leche, y empapar en esta mezcla las rebanadas de pan.
  • Otra modalidad es mezclar el azúcar con la canela antes de rebozar la torrija, de manera que el sabor resulta más homogéneo.
Os animo a que las probéis, están realmente deliciosas. Mmmmmm



viernes, 26 de marzo de 2010

MAGDALENAS



En esta ocasión se me ocurrió que podría probar con la repostería y, que mejor manera de empezar que con unas tiernas y riquísimas magdalenas.
Me proponía superar a las que venden en la "Pastisseria Rossell" de mi pueblo, Sant Sadurní d'Anoia, pero no lo conseguí. Con ello no quiero decir que el resultado no fuera bueno porque, increíblemente, lo fue, es sólo que no conseguí esa textura esponjosa y melosa que tienen las magdalenas de can Rossell. Imagino que todo será cuestión de práctica.

Ingredientes:

250 gr. de harina
200 gr. de azúcar
2 cucharaditas de levadura
Ralladura de naranja
2 yogures de vainilla
100 gr. de mantequilla
1 huevo grande

Elaboración:

1. Mezclar los ingredientes secos: la harina, el azúcar, la levadura y la ralladura de naranja.
2. Mezclar los ingredientes húmedos: los yogures, el huevo y la mantequilla, previamente derretida a fuego lento.
3. Unir ambas mezclas sin batir demasiado.
4. Dejar reposar la masa en la nevera durante unos 30 minutos.
5. Transcurridos los 30 minutos, sacar la masa de la nevera y batir. Poner la masa en una manga pastelera para facilitarnos la tarea de rellenar los moldes.
6. Rellenar los moldes de magdalena hasta sus 2/3 partes.
7. Hornear durante unos 20 minutos en el horno pre-calentado a 180 grados.

Antes de empezar con la elaboración de esta receta, me aseguré de contar con todos los ingredientes. Bien, no me faltaba nada, a excepción de los yogures de vainilla, que no fui capaz de encontrarlos en el supermercado.
En un primer momento pensé en substituirlos por flanes de vainilla, que sí tenía en la nevera pero, reflexioné unos instantes y llegué a la conclusión de que la consistencia del yogur, así como su composición, no es la misma que la de un flan, y deseché la idea. En la nevera tenía yogures de varios sabores con lo que tenía que elegir aquellos que tuvieran un suave sabor para que no alteraran demasiado el resultado final de la receta.
Me decidí por los de limón, que es un sabor que siempre me ha encantado y me puse manos a la obra.
La elaboración de la masa para mis magdalenas se desarrolló con toda normalidad. Tal y como ya os he recomendado, había leído la receta varias veces, la tenía a mano para poder consultarla en caso de necesidad, y tenía todos los ingredientes preparados.
El problema surgió en el momento de echar mano de la manga pastelera. Horror!! No tenía manga pastelera. ¿Qué hacer? Que no cunda el pánico. La masa resultante de la combinación de todos los ingredientes no era demasiado espesa así que, perfectamente, podría irla abocando en los diferentes moldes con la ayuda de una cuchara sopera. Así lo hice. Después de pringar media cocina el resultado no puedo ser mejor: once exquisitas magdalenas, tiernas y doraditas que decían: ¡Comedme, comedme!

P.D. En la cocina, como en otras circunstancias de la vida, es importante disponer de recursos para hacer frente a las dificultades.